27 febrero 2011

Monoteísmo versus Mujer

Monoteísmo & Mujer



La aparición en la historia de la humanidad de la religión mono-patriarcal trajo consigo la degradación social de la mujer tanto en el terreno político como en el laboral y religioso. Una extraordinaria labor de marketing contribuyó decisivamente en el éxito de apartar a la mujer -a la diosa, hasta entonces más venerada que el dios- del orden de las cosas humano e, incluso, natural.
La pregunta es ¿por qué? ¿Por qué la aparición del monoteísmo trajo consigo, sobre todo en Occidente, (las culturas preislámicas ya eran claramente vejatorias para la mujer) una visión completamente distinta de lo femenino, relegándolo al cuidado del hogar y de la prole. Mientras que para el paganismo, como religión más naturalista, el varón y la mujer están representados a igual escala en los diferentes dioses y diosas, con sus correspondientes sacerdotes y sacerdotisas, en el nuevo monoteísmo el único dios -macho- se erige como dueño absoluto. Las mujeres dejaron de estar representadas en la jerarquía eclesial: su papel se limitó a ser meras comparsas del varón. Con el triunfo del Cristianismo las sacerdotisas dejaron paso a las monjas nunca suficientemente puras para impartir cualquier sacramento ni, por supuesto, para acceder al Papado, y cuya mayor virtud es la obediencia,la castidad y el sometimiento al varón. El nuevo, y único, Dios con pene lo tenía claro: nada de sacerdotisas, nada de papisas, nada de imanas o rabinas.
Sin embargo, hay algunas diferencias entre el Judaísmo, y su secta: el cristianismo, y el Islam que debemos conocer. Veamos algunas:.
Desde hace varias décadas se desarrollan en el Islam importantes corrientes reformistas y feministas que denuncian el monopolio tradicional de los varones, y más en concreto de los clérigos, en la exégesis del Corán, así como su interpretación patriarcal, contraria al espíritu originario y a su defensa de la igualdad entre hombres y mujeres. Estas corrientes reclaman el derecho de las mujeres a acceder directamente a dichos textos y a interpretarlos desde la perspectiva de género, que lleva a considerar el Corán como un importante instrumento en favor de la liberación de la mujer. Lo primero que constatan es que el texto sagrado del Islam no tiene un relato de creación de la mujer a partir de una costilla del varón, donde la mujer aparece desde el primer momento como ente subordinado al varón; quizás por eso los intentos de analizar la Biblia y su anexo, el Nuevo Testamento, en busca de la igualdad entre los sexos haya sido nula. En el Corán, por el contrario, el hombre y la mujer son creados de la tierra sin subordinación ni dependencia de uno a otro. La relación entre unos y otras es de amistad y protección mutua; algo que choca frontalmente con la doctrina bíblica en la que la mujer solo toma un papel relevante como incitadora del mal, ubicada en extrañas y secretas conversaciones con el diablo, y en única artífice de la caída de Adán y su consiguiente expulsión del Paraíso Terrenal. Lógico entonces que cayera sobre nosotras la terrible maldición: parir con dolor por los siglos de los siglos amén. Muy al contrario de lo que sucedía en la sociedad árabe preislámica, en la que en la situación de discriminación de la mujer, e incluso de desprecio hacia su vida, el Corán supone un avance importante. Era tal la ofensa que suponía el nacimiento de una niña en aquella sociedad, que algunos padres llegaban incluso a matarla al nacer, como constata el Corán, que condena rotundamente esa práctica: "Cuando se le anuncia a uno de ellos una niña, se queda hosco y se angustia. Esquiva a la gente por vergüenza de lo que se le ha anunciado, preguntándosele si lo conservará, para deshonra suya, o lo esconderá bajo tierra... ¡Qué mal juzgan!"
Para la Biblia este tipo de problema no se planteaba: baste recordar que Eva tuvo tres hijos -Caín, Abel y Set-, los tres varones, lo que ha obligado a los padres de la Iglesia a retorcidas filigranas y absurdas explicaciones a la hora de averiguar de qué manera Caín y Set poblaron la tierra. Mejor no ahondar o terminaremos pensando que la Iglesia aprueba y favorece el incesto. Freud hubiera estado encantado de haber conocido los traumas de aquellos tres inocentes niños constantemente tentados por la misma mujer que, además, era su propia madre. En honor a la verdad, el Corán reconoce igualdad de derechos y de deberes a hombres y mujeres con respecto a la religión, como demuestra el siguiente texto que utiliza un lenguaje claramente inclusivo: "Dios ha preparado perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes, los que y las que dan limosna, los que y las que ayunan, los castos y las castas, los y las que recuerdan mucho a Dios".
Pero no todo lo que reluce es oro. Existen textos patriarcales en el Corán que defienden la superioridad del varón, su función protectora de la mujer y la dependencia de ésta. La virtud de las mujeres se vincula esencialmente a la devoción, a la obediencia y a la actitud sumisa hacia los maridos. La rebeldía se considera una falta de respeto para con ellos que debe ser castigada. Aquí se encuentra el texto citado por el imam de Fuengirola: "Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de las preferencias que Dios ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas. Y cuidan, en ausencia de sus maridos de lo que Dios manda que cuiden. ¡Amonestad a aquellas que temais que se rebelen, dejadles solas en el lecho, pegadles¡ Si os obedecen, no os metais con ellas". No muy distinto a los textos evangélicos para los que María Magdalena, por poner un ejemplo nimio, acompañante de Jesús de Nazaret como un apóstol más (incluso se baraja la posibilidad de que fuera su esposa), y que para la Iglesia no es más que una prostituta. Algunos fundamentalismos cristianos, como el Opus Dei, conmina a las numerarias -un escalafón en el grado de virtud para la Orden- a atender y servir a los numerarios varones, fregar y ordenar sus habitaciones y dormir en el duro suelo; teniendo en cuenta que los numerarios macho tienen derecho a jergón de paja, la discriminación está servida.
Es verdad que en la cultura cristiana-occidental en la que vivimos las cosas son muy distintas a las que las mujeres islámicas, o de otras culturas, soportan. Pero no olvidemos que a esa diferencia ha contribuido sin duda alguna la división entre lo religioso y lo político que ha permitido construir un modelo de educación laíca que nos es imprescindible conservar. Pero no parece fácil: la sombra del integrismo con ropajes de obispos (obispos y ayatollas...¿qué más da?) vuelve a planear sobre nosotros.
Quizás nunca ha dejado de hacerlo...


4 comentarios:

El Mirlo dijo...

Me parece que tu discurso no es justo. Curiosamente donde la mujer ha encontrado más autonomía y libertad es precisamente en los países de civilización cristiana. ¿Qué te parece?

Fanny Herrera dijo...

Pero porque en esos países ocurrieron revoluciones burguesas que hicieron posible un estado laico donde la religión no ocupa ningún poder político (al menos aparentemente)..., si no hubiera sido así las mujeres occidentales llevaríamos velos y estaríamos tan sometidas como las árabes. No es la civilización cristiana lo que ha dado libertad a las mujeres sino la reacción que tuvimos, a partir de la Ilustración, contra la cultura monoteista y patriarcal.

Un saludo,

El Mirlo dijo...

Hola Fanny.- Aunque soy varón, soy feminista a mi manera, y he estudiado algo el tema. Lo de la Ilustración lo he oído muchas veces y no estoy demasiado convencido de que haya sido ese el origen del feminismo. El fenómeno es más complejo y creo que su desarrollo, sobre todo, hay que buscarlo un poco más para aquí, a lo largo del siglo XX. En fin, esta discusión nos llevaría muy lejos. A pesar de todo, insisto que aun las revoluciones burguesas, como la francesa, se inspiraron en último término en valores cristianos, aunque ellos mismos no lo pensaran así. Bueno, gracias por visitar mi blog. Estás invitada a "perder el tiempo" con mis historias y ocurrencias, si así te parece. :)

Fanny Herrera dijo...

El feminismo, entendido como igualdad de ciudadanos, yo sí creo que bebe de la Ilustración: pongo como ejemplo a Olimpia de Gaugues, revolucionaria francesa y luego defenestrada por los propios revolucionarios..., aunque, efectivamente, el feminismo tuviera su eclosión a lo largo del s.XX, e incluso casi lo pondría a finales del XIX.

Puede que tengas razón en que las revoluciones burguesas tuvieron raices cristianas, hay mensajes en el nuevo testamento que podrían interpretarse como "revolucionarios", sin embargo, y por ser chinchorrera, te matizaría que el cristianismo no es precisamente una religión monoteista: el misterio de la Santísima Trinidad y esas cosas diluyen mucho su monoteísmo. En realidad, lo vendan como lo vendan, el cristianismo no es más que una secta del judaísmo con mucho plagio de diversas religiones orientales.

Pero sí que tienes razón, es una discusión que nos llevaría muy lejos!

Gracias por tu invitación, la recojo y lo mismo te digo. Visitar tu blog nunca será perder el tiempo.

Un saludo!