
Cometa sin hilo,
que nunca escapó,
pájaro de ala herida,
que no volaba,
una mariposa gris que ardía en el sabor de tu boca
sin abrasarte,
en tus brazos era esa,
la que fabricabas a imagen y semejanza de tu deseo,
y la otra,
la que yo anhelaba
mientras montabas esta yegua mansa que fui,
mientras creías que era un trote el galopar de mi corazón salvaje.
¡Qué ciego eras!
¡Qué cuerdo fuiste!
En tus manos era yo
y, sin embargo,
no lo era.
Imagen: Erwin Olaf
2 comentarios:
Y no lo era, y no lo fuí, y no lo seré...
Qué alegría me ha dado ver que de nuevo retomas el blog, se me han iluminado los ojillos...
Divina, ¡qué alegría verte!, ha sido un año muy malo para mí, por eso he andado desaparecida, ahora vuelvo sobre mis pasos otra vez, poquito a poco...
Un besazo grande, grande, grande!
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