04 septiembre 2011

Cuentos de nunca acabar







Un ejército de niños silenciosos camina hacia el combate,
mambrús de un guerra callada y verdadera,
juguetes de mercados
que arman de muerte sus ojos
y sus manos.



Niñas putas,
pechos corrompidos en turísticos tugurios,
pequeñas princesas de pubis humillados
entre las manos de hombres honorables que braman su hipócrita decencia
en las asambleas vecinales de chalets adosados,
en las asociaciones de los buenos padres preocupados.



Cenicientas sin zapatos tejen ropa a un euro en talleres clandestinos
por un pocillo de caldo
¡disfrute usted de las últimas modas en calzado deportivo!,
¡barato, barato!, ¡para el caballero, para la señora, para el joven alumno de postgrado!,
¡bonito, bonito!, ¡jogging a buen precio en el gimnasio!



Pulgarcitos sin pan,
dedos menudos buceando entre diamantes
en cuevas oscuras
sin aire,
sin amor
sin paga
con hambre.



No permitamos que crezcan:
su juventud será nuestro infierno,
su venganza, el justo castigo a nuestro silencio.




Imagen: Katlove


5 comentarios:

Frida dijo...

Ojalá algún día sea posible cambiar el título a esta entrada.

Fanny Herrera dijo...

Ojalá...

NHG dijo...

Sorpresa muy favorable, clickeé "siguiente" desde mi blog "de paraísos violetas" y me encontré con una muy buena poeta. Un abrazo

Norma

El Mirlo dijo...

Poesía buena y comprometida.

Rosa dijo...

Dicen que los cuentos, cuentos son pero aquí se impone una cruda realidad de difícil solución porque siempre habrá alguien sin escrúpulos que no mire más que su propio ombligo y sobre todo, su bolsillo.
Un saludo